viernes, 11 de julio de 2014

A un insomne


Duerme, que pronto trinarán las aves
Y a tu descanso habrás de renunciar;
Se pintará de añil y malvas suaves
El límpido celaje matinal.

Pronto la luz le robará el sosiego
A tus luceros, de vigilia exhaustos,
Cuando de Apolo el ambarino fuego
Tu rostro alumbre con sus rayos faustos.

Duerme, que al tiempo que el trajín ascienda
Asfixiará el onírico murmullo
Y entre tanto la luz sus redes tienda
Molestará el vehicular barullo.

Duerme, que a la caterva citadina
A poco saltarás apresurado;
A la vida de siempre, la anodina
Del hombre anónimo y multiplicado.


Miau

domingo, 22 de junio de 2014

Las brujas



Las Brujas

-Todas las noches me convierto en cabra
para servir a mi señor el chivo,
pues, vieja ya, del hombre no recibo
ni una muestra de amor, ni una palabra.

-Mientras mi esposo está labra que labra
el terrón, otras artes yo cultivo.
¿Ves? Traigo un niño ensangrentado y vivo
para la cena trágica y macabra.

-Sin ojos, pues así se ve en lo obscuro,
como ven los murciélagos, yo vuelo
hasta escalar del camposanto el muro.

-Trae un cadáver frío como el hielo.
Yo a los hombres daré el vino impuro
que arranca la esperanza y el consuelo. 


Manuel José Othón, Número XIII de Noche rústica de Walpurgis.
Francisco de Goya y Lucientes, El aquelarre